
Introduccion
TIPOS DE PRINCIPADOS
Las fuerzas de todos los principados se miden en base: si un príncipe posee un Estado tal que pueda, en caso necesario, sostenerse por si mismo, o si tiene, en tal caso, que recurrir a la ayuda de otros, y esto ultimo puede ser fatal para el principado. Se considera capaces de sostenerse por si mismos a los que, o por abundancia de hombres o de dinero, pueden levantar un ejercito respetable y presentar batalla a quienquiera que se atreva a atacarlos; y se considera que tienen siempre necesidad de otros a los que no pueden presentar batalla al enemigo en campo abierto, sino que se ven obligados a refugiarse dentro de sus muros para defenderlos.
También existen los principados eclesiásticos, respecto a los cuales todas las dificultades existen antes de poseerlos, pues se adquieren o por valor o por suerte y se conservan sin el uno ni la otra, dado que se apoyan en antiguas instituciones religiosas que son tan potentes y de tal calidad que mantienen a sus príncipes en el poder sea cual fuere el modo en que estos procedan y vivan.
Estos son los únicos que tienen Estados y no los defienden; súbditos y no los gobiernan. Y los Estados, a pesar de hallarse indefensos, no les son arrebatados, y los súbditos, a pesar de carecer de gobierno, no se preocupan, ni piensan, ni podrían sustraerse a su soberanía. Son, por consiguiente, los únicos principados seguros y felices.
Los cimientos indispensables a todos los Estados nuevos, antiguos o mixtos, son las buenas leyes y las buenas tropas.
Las diferentes clases de tropas con que un príncipe defiende su Estado son propias (las mas seguras), mercenarias, auxiliares o mixtas (todas estas, inseguras).
Si el príncipe posee un Estado, se sostiene a sí mismo con un ejército respetable e integrado por sus propios súbditos, y una ciudad bien fortificada. Sólo los principados eclesiásticos pueden prescindir de la milicia, pues su poder radica en la religión. El príncipe sólo debe preocuparse por su ejército, pues no debe delegar su control en nadie. En tiempos de paz, debe ejercitarse con la acción y con el estudio.
COMO DEBE SER UN GOBERNANTE
En la elección de ministros debe favorecerse a los que disciernen por sí mismos sobre los que disciernen por otros y evitar tanto a quienes no disciernen en absoluto como a los que sólo piensan en su propia ganancia. Asimismo, es vital cuidar del bienestar de sus ministros para asegurar su lealtad y debe pedir consejo sólo cuando él y no otros lo considere necesario, y entonces preguntar a menudo, escuchar con paciencia y ofenderse si le mienten.
Concluye que la fortuna sólo rige la mitad de los resultados, y la otra mitad la determinan los actos humanos. Es preferible ser impetuoso y no cauto, pues la fortuna varía.
CONCLUSION PERSONAL
Pienso que el contenido del libro El Príncipe, que es un análisis de cómo funciona el Estado, sirvió mucho de guía en su tiempo y que incluso algunos detalles ahí escritos pueden ser útiles y que se aplican en la actualidad.
También ahora podemos comprender, con la lectura de este libro, de donde proviene el uso del calificativo “Maquiavélico”, ya que se refiere a la acción premeditada en beneficio propio.
En especial, es un libro muy interesante y recomendado para aumentar nuestro acervo cultural."











